El Yoga en la etapa de educación infantil

La aplicación en el aula casi a diario de estos ejercicios de forma práctica y lúdica permite comprobar cómo adoptan los niños actitudes mucho más tranquilas, menos tensas y de más autocontrol. Además favorece su potencial creativo y de talento.

Recomendamos que los niños realicen estos ejercicios a partir de los dos años, pues a esa edad los pequeños ya saben perfectamente lo que se puede esperar y lo que se quiere de ellos. Además ya tienen la capacidad de realizar y controlar ciertos movimientos de su cuerpo.

PRIMEROS DÍAS

Los peques cuando llegan al centro educativo por primera vez llegan con inquietud, estrés e inseguridad y con falta de hábitos, lo cual influye en la práctica profesional de los docentes y lleva a un deficiente rendimiento escolar, a dificultades con sus iguales y a una frustración tanto de la profe como de los niños.

Ante esta situación es importante que la profe sea optimista y trasmita ese optimismo a sus estudiantes, es decir, saber aprovechar los medios con los que se cuente, saber motivar y animar a los estudiantes y conseguir que aprendan, pues va a ser crucial para que estos puedan superar el stress y los desafíos que se les planteen cada día y para que encuentren un ambiente de clase más acogedor que les proporcione seguridad y tranquilidad.

La profe les trasmite cariño y les enseña a manejarse en la incertidumbre y el conflicto. Es el momento de afrontar la práctica educativa con creatividad, con ilusión y con esperanza. El optimismo contribuye a que los niños mejoren sus relaciones con los demás y se sientan más felices y capaces de superar las dificultades.

DESPUES DE LA ADAPTACION

El yoga como disciplina física y mental va a contribuir a hacer frente al estrés, les proporcionará herramientas para resolver situaciones conflictivas y favorecerá su falta de concentración. El yoga es un conjunto de técnicas aplicadas al desarrollo integral del ser humano, métodos y actividades mediante las cuales es posible desarrollar el estado de yoga (unión) en este sentido el yoga puede definirse como un conjunto de técnicas de perfeccionamiento del ser humano a nivel físico, mental y espiritual.

La práctica de yoga habitualmente va a ayudar a los niños a canalizar la energía y reafirmar su autoestima, a mejorar la seguridad que tienen en sí mismos, mostrándose más sociables y menos agresivos e incrementando su alegría y espontaneidad.

El objetivo de la práctica del yoga es, en nuestro caso, obtener la relajación, descanso y equilibrio, para desarrollar su mente y aumentar su capacidad de concentración, mediante el conocimiento de sí mismo y aprovechar más eficientemente su potencial.

Cada una de las posturas que adopta el cuerpo en la práctica del yoga o llamadas técnicamente: asanas, brindan a los niños la oportunidad de divertirse imitando los diferentes animales que simulan diversas posturas, además les enseñan a respirar correctamente y mediante la práctica de sus ejercicios, aprenden a relajarse. Como en cualquier otra actividad, a los niños no se les debe obligar, sino que los ejercicios de yoga deben hacerse induciéndolos hacia el descanso y la distensión muscular, como una continuidad natural de las actividades, disfrutando de la relajación.

La relajación produce en el niño una valoración de la imagen que construye de sí mismo. Es necesario introducir desde los primeros niveles educativos ejercicios que mejoren y beneficien la situación del niño frente a su propia actividad. En la relajación la mente se calma y el cuerpo está preparado para aprender mejor, en un estado de mayor concentración. En estas condiciones se favorece la atención, la memoria y la incorporación de nuevos conocimientos.

La práctica del yoga en el aula favorece la salud física y emocional de los niños desde muy pequeños, que influirá en el progreso escolar e integración social. Su práctica diaria, como se ha dicho ya anteriormente, disminuye la ansiedad, aumenta la capacidad de enfrentar situaciones estresantes, la eficiencia en la capacidad de aprendizaje y de reflexión, incrementa la capacidad creativa, la facilidad de pensar en positivo y mejora la autoimagen.

El yoga es bueno para que la mente del niño descanse y grabe lo aprendido. Los niños en la etapa de Educación Infantil están aprendiendo todo el tiempo cosas nuevas, por ello es necesario darles tiempo para que asimilen lo que vieron antes de efectuar otra actividad porque si no pierden la atención en lo que están haciendo, y esto a la larga, va a producir un bajo rendimiento escolar.

Igualmente es sabido que los niños de esta etapa educativa se distraen con mucha facilidad, por esta razón, es recomendable la realización de ejercicios de yoga, entre actividades, pues como consecuencia de esos ejercicios que les resultan divertidos y relajantes consiguen relajarse.

Los valores del silencio y de respeto no se enseñan como se enseña una ciencia y solo se transmiten por el ambiente de contagio, educando el estilo de vida, fomentando la experiencia, por este motivo los docentes deben estar tranquilos.

ANTES DEL YOGA

Antes de comenzar los ejercicios de yoga hay que conseguir atraer la atención y el interés de los niños, si no su aplicación no será tan efectiva.

En Canguriños, proponemos técnicas de yoga basadas especialmente en actividades lúdicas, donde a pesar de su carácter movido y juguetón, no serán ajenas a los beneficios de la tranquilidad y la serenidad.

Es importante tener en cuenta que, a pesar de sus ventajas, no todos los niños responden de la misma manera ante estos ejercicios. Los más pequeños y aquéllos más extrovertidos son los más beneficiados. Es recomendable que se incorporen ejercicios de yoga variados, pues serán más motivadores y favorecerá la confianza, el aprecio y el cariño entre los niños.

Los ejercicios, aveces, los acompañamos con música, siempre y cuando ésta se adecue a la temática del juego. Ofrecemos innovación, proponenos temas fantásticos y jugamos con la imaginación de los pequeños.

El yoga es una buena metodología para tratar los problemas del aula. Su práctica produce un clima de armonía y buena disposición por parte de los estudiantes. Los ejercicios deben ir escondidos, la idea es que los estudiantes lo tomen como una motivación. El éxito de esta estrategia está en manos de la profe, que les transmite serenidad porque sólo así podrá transmitir a los niños seguridad.

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